Francisco Pacheco Beltrán "Pacheco digital"

Opinión; Guerrero, la segunda parte de la película

Hugo Figueroa Ocampo

Violando el artículo 129 constitucional, el gobierno federal y del estado de Guerrero, encabezado por Héctor Astudillo Flores, acuerdan militarizar nuestra entidad federativa, así como llenarlo de policías federales para atacar a la delincuencia organizada. Desafortunadamente las segundas partes son malísimas, y en Guerrero se filmará la segunda parte del despliegue militar y policial ya realizado en Michoacán que dio resultados desastrosos, sin pizca alguna de que la violencia e inseguridad hayan disminuido en esas tierras. Dice el precepto legal de la Carta Magna antes mencionado  que “en tiempos de paz ninguna autoridad militar puede ejercer más funciones que las que tengan exacta conexión con la disciplina militar” y la jurisprudencia en la materia dice que las fuerzas castrenses únicamente pueden trabajar en auxilio de las autoridades civiles, pero no sustituirlas o suplir sus funciones constitucionales.

No funciona, no ha funcionado la militarización de lugares en donde la violencia parece incontrolable, y Guerrero que es el estado más violento de nuestra nación el antídoto militar indica que no curará los males. No son en vano las declaraciones sorprendentes hechas por los obispos llamando a las autoridades a dialogar con los líderes de la delincuencia organizada. Por qué lo hacen, debemos preguntarnos. Muchos creemos que lo dicen porque consideran poco viable la militarización y despliegue policial federal en tierras surianas para atacar y acabar con la violencia e inseguridad prevaleciente en muchos municipios, no tienen confianza de que eso suceda porque esa película ya la vimos en Michoacán y los actores de la misma fueron malos.

El ingrediente que se agrega recientemente a la mala película es el descubrimiento de fosas clandestinas en  la comunidad de Carrizalillo, en donde dicen los vecinos que los padres de los normalistas deben buscar porque es muy probable que ahí se encuentren sepultados los 43 estudiantes desaparecidos. Las autoridades ya están desenterrando cuerpos y percibo que los padres de los jóvenes desaparecidos y sus abogados no están teniendo el cuidado debido de que se realicen las identificaciones de los cadáveres por medio del ADN para saber en verdad quienes son los ahí sepultados.

Uno no quiere ser pesimista pero desgraciadamente las cosas siguen caminando mal en nuestro estado y en  nuestro país. He leído por ahí que el gobierno mexicano comienza a tener contacto con el gobierno colombiano para conocer de qué manera lograron disminuir la violencia producto del crimen organizado en ese país. Ojalá y en verdad se retomaran esas experiencias y acciones implementadas allá, porque urge en verdad que la situación crítica termine en Guerrero. El orden y la paz pregonadas por Astudillo pareciera ser comprendida tal y como lo he expresado desde que ese señor era candidato: Macanazos, gases lacrimógenos y hasta balas para atacar los movimientos sociales pero nada serio para acabar con lo que realmente representa ser el enemigo de la sociedad: la delincuencia organizada que en muchos casos llega a acuerdos y contubernios con los cuerpos policiacos y militares debido a las enormes cantidades monetarias que éstos manejan.

Héctor Astudillo fácticamente ha sido nombrado el comisionado del gobierno federal para comandar al ejército y las policías en el supuesto ataque a la delincuencia organizada, mientras que la sociedad civil se moviliza y protesta al manifestar que no tiene la confianza debida para creer que de verdad la violencia e inseguridad van a terminar en sus comunidades y en varias ciudades, pues se quejan que muchas veces esas autoridades protegen a los delincuentes.  Difícil situación en Guerrero sin poder decir con optimismo que se visualicen soluciones prontas, y ahí están las declaraciones de los obispos que demuestran la falta de confianza al  acuerdo firmado recientemente entre el gobierno federal y estatal para solucionar la violencia e inseguridad pública en nuestra entidad federativa.

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