Francisco Pacheco Beltrán "Pacheco digital"

Opinión: Fuero para impunes en Guerrero

Es inverosímil lo que pasa en Guerrero y en nuestro país. A personas como el diputado Local Héctor Vicario Castrejón le otorgan la Comisión de Justicia, cuando este tipo el 28 de junio de 1995 recorrió en helicóptero la zona de Aguas Blancas para verificar la matanza de campesinos en esa zona. Y al ex Alcalde Salomón Majul González que dejó un reverendo desastre en la administración municipal y que desapareció los dineros para pagar los aguinaldos a los trabajadores de confianza, ocupa hoy muy cómodamente una diputación Federal. Los dos servidores públicos antes mencionados llegan  a esos cargos a través de las siglas del Partido Revolucionario Institucional (PRI). El mundo al revés, el país de la impunidad se llama México.

Tanto Vicario como Salomón tienen fuero, siguen sirviendo al sistema represor que precisamente los utiliza para realizar acciones de sometimiento, de enajenación y de represión, si es necesario, para dominar a la gente. Y lo más probable en el caso de Majul González es que tampoco tiene la capacidad para ocupar una curul en el parlamento federal, pues ya nos demostró en Taxco que su gobierno fue desastroso, es de los peores gobiernos que ha tenido el municipio alarconiano, comparado con el de Enrique Martiní Castillo en el periodo de 1990-1993.

Muchos que alabaron en su momento a Salomón ahora lo critican, ahora sí reconocen que su papel fue gris y mediocre. Esas actitudes de algunos personajes de la política y de la prensa taxqueña me hicieron recordar la novela del escritor mexicano Luís Spota titulada “El primer día”, escrita dentro de la tetralogía “La costumbre del poder”, y en la que precisamente se refiere al momento en que Aurelio Gómez de Anda ya como ex presidente del a República comienza a vivir una tremenda soledad política debido a que aquellos que lo alababan siempre, que festejaban sus ocurrencias y sus decisiones maquiavélicas, ahora lo han abandonado. Los privilegios se han escabullido y hasta su sucesor designado por su dedo flamígero ya le es infiel desde el primer minuto en que tomó el poder.

No es del todo similar la historia novelada porque Salomón en lugar de vivir esa soledad política ha sido cobijado por su partido y es legislador federal.  Las señales que da el sistema establecido es de que nada pasará, que continuará la impunidad en un municipio más de nuestro país y que ahora ese municipio se llama Taxco de Alarcón. Las instancias de fiscalización como la Contraloría del Estado estarán a partir del 27 de octubre en manos de priistas en Guerrero, porque precisamente ese día toma posesión Héctor Astudillos Flores. La Auditoría General del Estado ya está en manos de un Congreso con mayoría del PRI y que, por lo tanto, también protegerá al ex Alcalde.

Y si de recursos federales hablamos pues la Auditoría también ya está en manos de priistas para proteger a su colega parlamentario Salomón Majul González. Entonces que no nos extrañe que la impunidad en Guerrero y en nuestro municipio continuará y que personajes como Héctor Vicario Castrejón presidan la Comisión de Justicia en el Congreso Local y que hasta convoque a foros para decir con palabras bonitas que hay que combatir la impunidad en nuestro estado, hay que hacer justicia a los desvalidos, entre otras lindezas de la demagogia cotidiana que suelen utilizar esos sinvergüenzas. Pero de qué nos sorprendemos si Enrique Peña Nieto incurrió en conflicto de intereses con la construcción de la “Casa Blanca” y “la justicia” resolvió que la periodista que dio a conocer  ese acto de corrupción, Carmen Aristegui, fuera despedida de la radio.  Entonces para qué brincar si el suelo está bien parejo, lleno de impunidad cotidiana.

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